La empresa aeronáutica Iberia informó que la llamada telefónica de una mujer avisando que había una bomba en uno de sus vuelos el domingo, el cual se aprestaba a partir desde el Aeropuerto de Santiago, le costó unos 30 millones de pesos.
Esto, porque la empresa informó que la gran mayoría de los 312 pasajeros que no pudieron viajar el domingo, en el vuelo 6832 debieron alojar en cuatro hoteles, a lo que se suma los gastos en traslados y comidas.
Ahora la mujer está siendo investigada por la fiscalía por infracción a la ley de aeronaútica civil, situación que le podría costar hasta 540 días de prisión.



8 febrero 2011







