Debieron pasar 84 años, un paso por la segunda división, la quiebra y un sinnumero de sin sabores antes de que Universidad de Chile obtuviera el máximo logro de su historia. Tras una espectacular victoria de 3-0 los azules se alzaron con la Copa Sudamericana.
La fiesta se instaló desde temprano en el Estadio Nacional, ya los hinchas apuraron en una hora la apertura de las puertas y la masa azul comenzó a invadir las graderías del recinto ñuñoíno. Lo mismo ocurrió en la cancha, ya que los laicos anticiparon las celebraciones y a los tres minutos Eduardo Vargas mató cualquier tipo de eperanza de Liga.
A pesar de ir en desventaja y tener la obligación de anotar dos goles para optar al alargue, el cuadro de Edgardo Bauza nunca dejó su libreto timorato y conservador, sin embargo manehaban la pelota, pero de peligro hacia el pórtico de Jhonny Herrera nada.
En la segunda fracción los hombres de Jorge Sampaoli, uno de los más ovacionados en la noche de Ñuñoa, se fueron hacia el pórtico visitante con la intención de matar el compromiso. Para ello, se optó por el ingreso de Gustavo Lorenzzeti y fue el mismo ex volante de la Universidad de Concepción, quien celebró el segundo.
Ya todo estaba sentenciado, la fiesta se había desatado, pero faltaba un invitado. Diego Rivarola, se puso su mejor traje para ingresar al campo de juego y abrazar a Edu en la tercera conquista de la noche. En una notable jugada personal, el ex Cobreloa confirmó su chapa de mejor jugador de Sudamérica y goleador del torneo.
Tras cartón los oles comenzaron a bajar desde todos los sectores y sólo se esperaba el pitazo final para desatar la locura y el carnaval.
Los azules lograron su primera estrella internacional, en una noche de diciembre, hace justo un año en que se presentaba a Sampaoli. No hay mejor regalo por su primera temporada en el equipo y no hay mejor regalo de navidad para los de la U en el pecho