El estado de alerta se debe a la fragilidad de los reactores y su refrigeración ante la gravedad del seísmo. El sistema de refrigeración de un reactor no ha podido normalizarse tras el terremoto. El reactor de la planta se ha parado pero el núcleo permanece caliente, aunque se descarta ya el riesgo de una explosión, según las autoridades locales.
El primer ministro japonés, Naoto Kan, ya ha ordenado la evacuacíón de los habitantes que esten 10 kilómetros a la redonda (unos 40.000) de la central ante el riesgo de fuga, afirma la agencia Jiji citando el Ministerio de Industria nipón.
