Un ciudadano indio sufría de intensos dolores en su ojo por lo cual asistió a un oculista. Su sorpresa fue máxima al enterarse de que el malestar se debía a la presencia de un gusano vivo de unos 13 centímetros al interior del organo. Ante esto el médico debió intervenir al sujeto con un pulso de cirujano.
Noticias relacionadas
| None Found |